Los dibujos de Mariscal son feos.

«Perdoneu, però algú ho havia de dir».

Una historia para adultos, ambientada en La Habana y Nueva York durante los años 40 y 50  y en animación da para una estética maravillosa. Pero ante los trazos de Mariscal tengo la misma sensación que ante otros artistas tipo Jordi Labanda: que hicieron un dibujo y han vivido de él mucho tiempo. Tal vez demasiado.

Saliendo del estilo Garriri-Cobi, lo que hace Mariscal no me gusta. En este caso, me parece directamente feo. Pero claro, es Mariscal…

¿Qué estaría diciendo todo el mundo si las ilustraciones fueran de alguien desconocido?

Pues como dicen en esa inigualable sección de Polonia, «algú ho havia de dir»: ¡qué dibujos más feos!