Métodos de seducción peperos.

Los miembros del comité olímpico que tienen que evaluar las candidaturas para los juegos del 2020 están en Madrid. 

Y… Es inevitable, tiene que recibirles el presidente Mariano Rajoy. Todos conocemos su aversión a hablar sin leer. Después de mucho pensarlo y reunirse con sus sesudos asesores se habrá plantado delante de todos y habrá leído algo así como «Señores, todas las infraestructuras están hechas, salvo algunas cosas». Tras una pausa y una mirada desenfocada y vagabunda habrá continuado. «No voy a decir nada más pues todo está ya explicado y además estoy cansado».

Tal vez el PP tenía seductores más eficaces. Imaginemos que la maquinaria de propaganda de Madrid 2012 hubiera estado en manos de Bárcenas. Probablemente habría sido todavía más parco en palabras, pero seguramente hubiera deslizado en los bolsillos de los visitantes algún sobre «compra-voluntades».

Otra posibilidad es que la responsabilidad de convencer a los hombres del comité olímpico hubiera estado en manos de Ana Mato. Cada uno de esos miembros se hubieran llevado una sensación de optimismo y alegría desbordantes después de ser literalmente inundados por toneladas de confeti.

En manos de Cospedal todo hubiera sido mucho más aburrido, eso sí, se hubieran reído de nosotros en todo el mundo (y seguro que consideraba que eso tiene mucho valor mediático). Imaginemos a Cospedal:

«Ustedes votan ahora para darnos unos juegos en diferido. O sea, hacemos una simulación de juegos, porque ya tenemos hechos los pabellones y los estadios, pero la competición se hará de aquí a unos años, concretamente en unos 8 años…»

Camps, más cercano al efectivo sistema Bárcenas, hubiera zanjado el asunto con un grito valiente: «¡trajes para todos! Y si no nos prometen los juegos esta noche les visitará en su habitación Rita Barbará vestida de fallera, E so sí con bolso Louis Vuitton».

Montoro también tenía preparada su estrategia. Las líneas maestras de su intervención iban por aquí: «señores, sé que algunos miembros de comité no pagan sus impuestos…» Tras lo que hubiera puesto una risa maliciosa y amenazante que hubiera conducido a los visitantes a evaluarnos positivamente.  

Ana Botella, alcaldesa de Madrid, tenía prevista una intervención clarividente: «las vallas son una dificultad añadida a la carrera de 110 metros, así que hemos tenido la idea de suprimirlas, con lo cual, los atletas no se cansarán tanto«.

Fuere cual fuere el protagonista de la recepción, ahí estaría Soraya para asentir en todo y decir orgullosa que la intervención de su compañero de partido no sólo había sido brillante, sino decisiva.  

Y si no fueran los de este equipo, imaginemos qué harían los del otro: Urdangarín, Juan Carlos y Corinna… Mejor no imaginarlo… Corinna, el rey y el duque empalmado… Demasiadas experiencias como para que alguien les tomara en serio.Imagen

 

 

Rajoy practicará ping-pong

– ¡Soraya! Hemos de comprar una mesa de ping-pong para practicar aquí, en Génova. ¡Ah! Y unas raquetas.

– Pero, Mariano, al ping-pong se juega con palas, no con raquetas.

Rajoy, viéndose presidente e imaginando una visita de Obama a Madrid, decide emular a Cameron. Por ello se pone a practicar tenis de mesa.

Falso pero verosímil. Y es que los políticos son así. Capaces de las cosas más absurdas e incapaces de reaccionar ante las más claras.

Ayer mismo, a Cospedal le preguntaron si ahora que iba a ser presidenta de la comunidad de Castilla-La Mancha dejaría el cargo de Secretaria General del Partido Popular.

Lo natural es contestar que iba a dedicar todo su esfuerzo y tiempo a la Comunidad que acaba de elegirla, pero en vez de eso contesta que la decisión la ponía en manos del partido y concretamente estaba a la espera de lo que dijera el jefe, Rajoy.

¿Eso es ser una secretaria general? ¿Eso es ser presidenta de una comunidad? ¿No puede tomar una decisión de ese calibre por sí sola? ¿Ese es el gran equipo que tiene preparado el partido popular para ejercer el poder?

En un arranque de genialidad, don Mariano debería ponerla también a practicar ping-pong por si acaso Barak y Michelle Obama deciden visitar Toledo.