Doble gol

Lo sé. No es lenguaje motociclista, quizás sería más propio decir doble caída o, simplemente, doble ridículo.

Y es que un saludo militar, con un traje que será de astronauta pero parece un disfraz comprado en el bazar chino y con una bandera que señala que ese territorio pasa a denominarse como el protagonista… En fin. La verdad es que hay deportistas a quienes les ha dado por intentar ser originales en las celebraciones de sus gestas deportivas. Pero la creatividad tiene ese intangible denominado criterio. Tenerlo o no tenerlo es fundamental para que una celebración sea original y simpática u original y patética.

Por desgracia, Lorenzo no es el único que cae en lo absurdo. Hay una larga lista de futbolistas (¿recordáis a Fowler?) o pilotos de fórmula 1 (¿hablamos de los venados, pajaritos, etc?).

Pero esta vez, como digo en el título el desliz es doble. Y es que un deportista de élite que rentabiliza todo el espacio de su mono, casco, moto, etcétera tiene que darse cuenta que hacer lo que hizo, donde lo hizo tiene valor. Los señores de Red Bull han visto como sin pagar ni un dólar más han expuesto su valla en muchos minutos de televisión y en muchas páginas de periódicos. Su marca ha sido mucho más protagonista que las que tanto tienen que pagar para poner un pedazo de tela o adhesivo en el mono o el carenado del piloto. Por lo tanto, los que lo están celebrando son ellos, los hombres de Red Bull (a no ser que la gansada les parezca tan vulgar como a mí).