Un espectáculo de padre y muy señor mío.

 

¿Es sólo una sensación mía o es algo compartido el hecho de que las devociones se exaltan y manifiestan con grandeza cuando hay espectáculo por medio?

Me sorprende que en una época en la que las iglesias dan misa los domingos ante auditorios casi vacíos, cuando los seminarios tienen que importar vocaciones de otros países, cuando declararse católico pero ser además practicante es algo tan escaso, me sorprende, digo, que la visita del Papa despierte tan repentinas y exageradas muestras de apoyo.

Miles de personas asistirán a la celebración en la Sagrada Familia y muchas más vitorearán al pontífice por las calles. En Santiago más de lo mismo.

Lo siento. Lamento la acidez, pero la razón de tanto éxtasis es por el ansia de espectáculo. Por el «yo estuve allí», porque irán muchas televisiones, porque saldrá en «las noticias». O aún peor, porque «igual salgo por la tele».

Esos miles de personas que desean un espacio para ver de lejos al totem religioso ¿se han preocupado por conocer de verdad qué hace o no hace Ratzinger? ¿Han reflexionado acerca de su responsabilidad frente a temas como la pederastia o como la pobreza y el hambre cuando vive inmerso entre muros de inmensa riqueza?

O más bien es la atracción del espectáculo lo que moviliza a la masa del mismo modo que algunos se manifiestan un día por una cosa y otro por la contraria.

Ayer vi en un informativo una entrevista a una señora que había comprado dos capillitas y tres llaveros con la imagen falsa del Papa frente a la Sagrada Familia. Y un vendedor de la zona preparaba unas horrendas gorras con esa imagen photoshopeada del Papa frente al magnífico monumento de Gaudí mientras decía que esta visita sería para él un buen negocio.

En definitiva, mucho espectáculo, mucho negocio y muy poquita espiritualidad. Claro que si fueramos tan espirituales como parecerá por las imágenes que retransmitirá la televisión, habríamos acabado ya la obra de la Sagrada Familia, ¿no?

Y puestos a ser ácidos, me resultó divertido ver ayer éste grafismo en una manifestación contra la visita.