Nombres y los padres que los parieron.


Lucas me ha preguntado qué lleva a alguien poner a su hija el nombre de Soledad. Cuestiones de tradición familiar a parte, es cierto que una bautizada como Soledad es Soledad por mucho tiempo. ¿Qué especie de expiación de culpas puede tener uno para poner a su hija el nombre de Dolores? ¿Qué inocente idea sobre la influencia del nombre sobre la personalidad cree tener quien llama a su hijo Justo?

Hay miles de nombres. La mayoría de ellos tienen significado pero no directo, lo cual evita esa carga permanente de asociaciones diversas.

Lucas, por ejemplo, significa iluminado o luminoso. No obstante, me parece infinitamente más oportuno que se llame Lucas que no Luminoso. A parte que Luminoso parece nombre de toro de lidia, imaginemos en la clase de dibujo al profesor:

– Luminoso, muchacho, colorea bien ese dibujo. No me esperaba eso de nadie y menos de ti.

Otro de los nombres más cercanos a mí es Sara. (Mis dos hijos se llaman así: Lucas y Sara). El significado de este nombre es «princesa». Cuando mi hija llegó a la mayoría de edad hubiera corrido a cambiar su nombre tras asesinarme no solo con sus diatribas sino con algún arma contundente si su nombre real fuera Princesa Blasco. Realmente ni si quiera es pretencioso, es directamente ridículo.

Atención, llegan Luminoso y Princesa Blasco. ¡No! Imposible.

Es mejor mantener los nombres con su significado algo escondido. Por eso me ha costado responder a la pregunta matinal de Lucas sobre el porqué pone alguien el nombre de Soledad. Porque amigos, Soledad significa eso: solitaria.

Hay nombres que debes pensar unas cuantas veces antes de ponerlos. Voy a regalar una lista generosa y clasificada temáticamente.

Nombres que no debes poner aunque representen un optimismo generoso y suenen a una exaltación divina: Ángel, Ángela, Ángeles, Angelina o Angélica, Asunción, Esperanza, Estefanía, Gloria y, sobre todo, Milagros. Bastantes «milagros» toca hacer en la vida como para tener, además, que ocuparse de librarse de los chistes crueles de los compañeros de clase.

Nombres que no debes poner porque tu hijo no es un animal (tú tampoco lo seas): Delfín, León o Paloma.

Nombres que no debes poner porque porque tus hijos -aunque te lo parezca- no están para comérselos: Clementina o Clara.

Nombres que no debes poner aunque te sientas eufórico por la paternidad: Próspero, Victoria.

Tu hijo o hija no son un accidente geográfico o un fenómeno meteorológico no los trates como tales: Mar, Nieves, Aurora.

Vale, quieres mucho a tu hija, pero tarde o temprano perderá la virginidad. No le pongas: Inmaculada o Pura.

Tampoco es cuestión que asumiendo lo anterior le pongas, directamente: Concepción.

Por mucho que te guste la Navidad, olvida: Belén y Natividad.

Nombres que no debes poner aunque te guste la disciplina militar: Armando, Justo y Severo.

Nombres que no debes poner aunque te guste el deporte: Diana. 

Nombres a evitar aunque seas un optimista irredento: Bárbara, Máximo y Próspero.

Nombres para evitar aunque seas lo contrario: Prudencio y Modesto.

Tú eres guapísimo, tus hijos también lo serán, aún así evita: Narciso.

Tu eres buena persona, pero tus hijos no tienen porqué cargar la responsabilidad de llamarse: Paz.

No orientes su profesión con nombres como: Marino.

Ni pretendas que se muevan bien por Ascot por llevar como nombre: Pamela.

Para acabar, me gustaría desaconsejar un nombre que, si bien no están en la categoría de los anteriores, creo que conviene no considerarlo. Se trata de Ariel. Después del éxito de ventas del detergente, es un nombre que deberías pensarte, sobre todo si el apellido que vas a dar a tu hijo es Blanco. Ariel es un nombre bastante común en Argentina y, además, es bonito. Pero es imposible no pensar en si Ariel es en polvo o es líquido.

En la misma línea me parece desaconsejable Agustín (aunque signifique «consagrado por los augures») no deja de tener un regusto semi-gracioso y demasiado propicio al chiste fácil agustín-incomodín.

Pero sobre todo, sobre todo, sobre todo, no le pongas a tu hija Bernarda. (El chocho de la misma está en demasiadas bocas).

Nombres de niño más comunes en 2012. Míralo bien, hay sorpresas.

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Un pensamiento en “Nombres y los padres que los parieron.

  1. Y por más que tú seas un «looser», no se lo traslades a tu hijo, no se llames Segundo. Mejor Primero, Campeon, Imbatible, Champi, As… A no ser que se refiera al segundo temporal, en cuanto a lo que se escapó por error en la marcha atrás, con lo que estás recordámdole para siempre por qué poquito se consumó su concepción…

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