Chiquilladas, creativos y culos limpios.


¡Qué chiquillos, estos creativos publicitarios! (Y lo dice alguien que lo ha sido -nota: ¿se deja de serlo alguna vez?-).

Estaba tranquilamente parado por la fría orden de un semáforo tras un gran y contaminante autobús y lo vi. No me fijé en el tubo de escape, ni en sus hastiados viajeros. Únicamente vi ese cartel más vulgar que feo. (Corrijo: vulgar y también feo).

El contenido del anuncio no parece muy relevante. Promete triple longitud sin nada que visualmente ayude a fijar ese concepto. Por otro lado, no soy de los que se van a poner a probar si es cierto eso de que es tres veces más largo. Sería algo incómodo para lo cual sólo intuyo dos modos de proceder.

Uno, estirando un rollo normal y contando los metros. Luego habría que hacer lo mismo con el Renova Super compacto. El problema es volver a enrollar el papel sobre su cilindro de cartón. Un verdadero sacrificio con resultado previsiblemente imperfecto.

El segundo modo de actuar sería usando las matemáticas. Una simple regla de tres nos permitirá determinar la diferencia de longitud. Si, por ejemplo, un rollo convencional me permite 24 evacuaciones menores y 7 mayores ¿cuántas me permitirá el nuevo rollo? El sistema parece eficaz. Eso sí es también imperfecto y lento. Imperfecto porque en función del tipo de consistencia de la evacuación usamos más o menos papel. Lento porque tendríamos que esperar todas esas evacuaciones. Imperfecto, lento y repugnante, ¡que demonios! Así que dejaremos la proposición principal de venta (USP que dirán los nostálgicos) y pasaremos a otro aspecto del anuncio. Iremos a un pequeño texto, un tesoro que esconde el anuncio. Tal vez a simple vista no lo has observado, pero el semáforo ha estado mucho tiempo en rojo y mi mirada es inquieta así que lo he visto. Aquí está: VER ALGO MÁS y el papel higiénico¿Sigues sin verlo? Te ayudo. Abajo en la izquierda pone «The sexiest paper on earrth». Sí, con dos cojones: «el papel más sexy sobre la tierra». ¿Un papel de water sexy? ¿Algo que sirve para limpiar lo que el culo no quiere puede ser sexy?».

¿Qué tipo de aficiones zoofílicas tiene el autor de semejante frase? ¿Qué cosas le apasionan? ¿Qué le excita? ¿El suave tacto del papel higiénico… sobre el agujero de su culo!!!???

Decía al principio «qué chiquillos estos creativos publicitarios» y es que parece una chiquillada, una inconsciencia o algún tipo de venganza al colarle al cliente semejante frase. Seguro que en sus briefs, el director de marketing hablaba apasionadamente de las virtudes y superioridad de su tisú y al ver lo de «lo más sexy sobre la tierra» tuvo una eyaculación mental, una erección de sus glándulas marketeras y no sólo aprobó el slogan, sino que abrazó al autor (en un gesto también muy sexy).

Y es que, recordémoso, ante las chiquilladas de un creativo juguetón o empanado puede ponerse el freno de un cliente sensato. Otras veces la insensatez se impone y vale cambiar la frase:

«¡Qué chiquillos estos de marketing!»

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